lunes, 3 de octubre de 2011

Opinión

SIN   MIRAMIENTO

Gerardo Lagunas  Pineda

Tuve la oportunidad de platicar con el secretario particular del presidente municipal Leopoldo Torres y tengo que aceptarlo, tenía una mala impresión de su persona y vaya que me equivoqué. De entrada pude comprobar que es un hombre demasiado sencillo, que no por tener un cargo por demás importante y delicado, no ha perdido piso y que desde que entra a laborar, lo cual hace como cualesquier trabajador, es decir, a las nueve de la mañana, donde recibe a las personas que desean tratar asuntos con la primera autoridad y me di cuenta sin que él lo notara, de su amabilidad con la que se conduce. Posteriormente me presenté ante su persona que no conocía repito, recibiendo como respuesta que  por mis trabajos en El Diario de la Tarde él me conocía al leerme. Me expresó que tiene un gran respeto para quienes nos dedicamos a informar, pero que nunca estará de acuerdo con quienes mal informan a la ciudadanía. Que su trabajo es y seguirá el de corresponder a la confianza que le brindó el edil Raúl Tovar, además de que su gran amor es su hija Fernanda Belem.  “Gerardo, ella es mi gran amor y mi aliciente para trabajar y corresponder también a todo lo que me ha encomendado el doctor; que estoy expuesto a críticas por ser servidor público, estoy de acuerdo, y no lo estaré cuando éstas sean  infundadas”. Acordamos una plática formal para mejor ocasión, donde nuestra plática se basará  en aspectos por demás interesantes, tales como sus aspiraciones políticas;  su trayectoria como funcionario público, los ataques que como funcionario ha recibido donde dice que carecen de toda verdad, además de sus orígenes familiares y lo difícil que fue el haber llegado a obtener el título de licenciado, tan sólo por ser de familia humilde… “El cielo está recibiendo al mejor hombre, al mejor padre, al mejor comediante del mundo”. Así lo daban a conocer familiares de Don Gaspar Henaine Pérez, y digo Don, simplemente porque ese adjetivo se lo ganó a toda ley. Crecí y mi niñez fue  viendo las películas de Viruta y Capulina, par de comediantes que lejos de jugar con el albur como lo hacen la mayoría de comediantes actuales, ellos fueron más directos al hacernos  reír tirándose el clásico pastelazo que por nuestra inocencia compartíamos sus gracias y bromas  de esa manera. Primero dejaba este mundo Antonio Campos, Viruta, y ahora es Capulina, donde por diferentes razones ambos personajes se distanciaron y siempre Capulina decía que Viruta fue el culpable de tal separación, que al escuchar sus palabras puedo asegurar que se condujo con la verdad. Ahora que se encuentren allá en el cielo, ojalá se vean y diriman en buenos términos las diferencias que tuvieron aquí abajo  para que allá arriba vuelvan hacer reír a los que se nos han adelantado en el camino. Definitivamente, fueron un titipuchal de películas las que Capulina protagonizó. De esas muchas, me quedo con una que me gustó tanto, que cada vez que la vuelven a pasar por la televisión, dejo lo que estoy haciendo y me la “reviento” tal como si fuera la primera vez que la vi. La película se llama Cascabelito. Hijole! El buen ‘’Capu’’ hizo que la nostalgia me llegara  y me he transportado a mi niñez cuando los sábados, cuando mis papás podían, nos daban a mis hermanos y a mí dinero para entrar a la matiné, eran momentos de alegría que creo hasta que me muera desaparecerán de mi mente… Ahora si no hay vuelta de hoja: he dejado de participar en el programa de televisión local, donde salía a cuadro con Francisco Arellano. Motivos? Los hubo pero no vale  la pena comentarlos y mejor me quedo con ellos. Lo importante es que cada quien tiene su lugar en los medios y yo me siento bien así como me he conducido en esta atormentada existencia… Mis saludos son para el Procurador de Barrios y Colonias del Ayuntamiento de Iguala, Lic. Francisco Escalera Fonseca, que lee El Diario de la Tarde y por ende a fuerzas se da tiempo para leer Sin Miramiento. Lo mismo también envío saludos para las eficientes secretarias de la Dirección de Gobernación Municipal, doña Emi y doña Elo, que gozan de la plena confianza del director de la referida dirección… Hasta la próxima!